17 Mayo 2008
Vacúnese contra el “mal de Peter”
Autor: José Luis García under: Productividad .
Toda persona, siempre está en peligro de alcanzar su nivel de incompetencia donde ya no podrá desempeñar satisfactoriamente su trabajo.
Lawrence J. Peter hizo popular su Principio: “En cualquier jerarquía organizacional, cada empleado tiende a ascender al nivel de su propia incompetencia”. Este principio puede llegar a ser un paradigma que no se pueda superar y también puede llegar a ocasionar la incompetencia de cualquier organización o incluso de los países que luchan por la supervivencia en la vida económica del mundo actual.
“Empleabilidad” es la vacuna necesaria para ser administrada a todos los que de una manera u otra queremos mantenernos en la lucha por el desarrollo personal.
Para no sufrir el “mal de Peter”, necesitamos ser competentes y competitivos. Lo primero se alcanza cuando desempeñamos adecuada y profesionalmente las funciones y todas las actividades de las cuales somos responsables en nuestro trabajo; para ser competitivo, es necesario sobrepasar las normas profesionales y hacerlo mejor en comparación con otras personas que desempeñan trabajos similares y para lo cual debemos tomar de referencia a los mejores, no solo de nuestro país sino del mundo.
A la empleabilidad la podemos definir como “la suma de todas las Habilidades, Actitudes, Conocimientos y Experiencias que poseemos y que ponemos al servicio de las organizaciones o instituciones donde laboramos o las ponemos a nuestro propio servicio cuando somos dueños de alguna empresa o negocio”.
Todo este conjunto de habilidades, actitudes, conocimientos, experiencias que cada persona posee le da la posibilidad de ser empleable en cualquier trabajo y empresa no solo de nuestro país sino de cualquier parte del mundo ya que le permite ser competente y competitiva.
Para lograr lo anterior, cada uno de nosotros debemos considerar la empleabilidad desde dos ángulos fundamentales:
Desde el punto de vista organizacional, se debe tomar en cuenta que la empresa o institución donde trabajamos, también está buscando ser empleable por parte de sus clientes que compran los productos y servicios que genera y que por lo tanto, para lograrlo, debe llevar a cabo, entre otras, las siguientes tres acciones:
1. Identificar los procesos principales de su negocio con los cuales está entregando los beneficios y el “valor” agregado que los clientes están demandando y eso lo debe hacer a un precio competitivo en el mercado en el que opera.
2. Identificar las competencias clave que la empresa debe poseer para mantener una ventaja competitiva con respecto a las demás empresas que también entregan los mismos bienes y servicios. Esas competencias medulares son aquellas con las que mejor se llevan a cabo los procesos principales de la empresa y corresponden al ámbito propio del mercado; así por ejemplo, habrá competencias clave para empresas del ámbito industrial o de manufacturas y habrá también competencias del ámbito de los servicios, sean éstos hospitalarios, de la educación, del turismo y muchos más.
3. Identificar y desarrollar personas que puedan cubrir en mejor manera las competencias clave que la empresa necesita.
Por otro lado, desde el punto de vista individual, cada persona que desarrolla un trabajo profesional en una empresa, debe tomar la iniciativa para ser empleable de acuerdo a las tareas y responsabilidades que requiere desempeñar para lo cual debe realizar las siguientes acciones:
1. Hacer un acto de reflexión y como lo recomendó S. Covey, “afilar la sierra” para identificar y estar conscientes primeramente, de las actitudes necesarias para mantenerse siendo empleables en este mundo que tan vertiginosamente cambia a cada minuto. Es necesario también, renovar el compromiso y la responsabilidad personal que tenemos hacia nuestro propio desarrollo ya que solamente de nosotros, y de nadie más, dependerá la preparación para ser competentes y competitivos.
2. Identificar y obtener los conocimientos y habilidades necesarios para cubrir adecuadamente el perfil profesional requerido y desempeñar eficazmente todas las tareas y actividades con las que entregamos valor agregado a nuestros clientes sean éstos internos o externos en nuestras empresas o familiares y personales dentro de la sociedad en la que convivimos.
Para llevar a cabo lo anterior, será necesario que siempre estemos atentos sobre la mejor manera para capacitarnos y desarrollarnos a través de tantas y tan variadas herramientas que nos proporciona el mundo actual.
3. Identificar aquellos conocimientos, habilidades y experiencias que necesitaremos en un futuro ya sea inmediato o al mediano plazo ya que nadie nos puede asegurar que mantendremos los puestos de trabajo que se tienen en determinado momento. Debemos estar conscientes que en el mercado laboral hay muchas personas preparándose para ser competentes y competitivas y por lo tanto no permanecen estáticas esperando que alguien vaya a sus hogares a ofrecerles un trabajo; ellos están, de manera proactiva, buscando su continuo mejoramiento y desarrollo personal que lo basan principalmente en ser más empleables cada día.
“En los últimos cinco años, se ha generado la misma cantidad de conocimientos que los producidos por la humanidad en más de 6000 años desde que se tienen registros escritos.”
La adquisición de conocimientos y habilidades la podemos hacer a través de medios convencionales como los cursos dentro de las empresas pero también lo debemos hacer por medio de libros, cursos tomados por iniciativa propia ya sea en universidades e instituciones que los proveen en sus instalaciones o a través de medios y apoyos de la Tecnología de la Información (Teleconferencias, universidad virtual, educación on-line, y muchos más); ahora ya disponemos de infinidad de ayudas tecnológicas que nos facilitan el contacto con los conocimientos y habilidades necesarias para nuestra actualización profesional.
En este punto, es necesario hacer hincapié en la inmensa cantidad de conocimientos que se generan diariamente y a los cuales no podemos acceder y ni mucho menos estudiar por lo que es necesario aplicar nuestra habilidad para identificar y seleccionar solamente aquellos conocimientos y habilidades que se requieren para nuestra competencia personal y que a su vez podamos manejar y aprender.
Cuando cada persona se mantiene en un desarrollo continuo actualizando y perfeccionando sus talentos personales se vuelve competente y competitiva y es la primera en beneficiarse ya que puede vivir su presente y su futuro de una manera más plena tanto en lo individual como en lo familiar y por lo tanto cumple la parte de su misión personal que tiene comprometida con la sociedad.
Por otro lado, al haber más personas empleables en la sociedad, las empresas podrán a su vez, generar más y mejores fuentes de empleos ya que permanecerán siendo competitivas y producirá como resultado final el que vivamos en un entorno de verdadera justicia social.
“Competencia” es el conjunto de comportamientos, habilidades, conocimientos y actitudes que favorecen el correcto desempeño de cualquier tarea, función o puesto. Cada organización pone especial interés en desarrollarlas con lo cual asegura el logro de sus objetivos estratégicos y su competitividad.