3Octubre2011
Autor: José Luis García en: General; Habilidades Gerenciales; Productividad.
Compromiso significa convenio que a su vez es una aceptación consciente y deliberada de lo que vamos a hacer. Compromiso significa hacer, mantener y cumplir las promesas que hemos hecho a nosotros mismos y a los demás. Las promesas hechas a nosotros mismos son nuestras metas personales, las cuales debemos cumplir y a las cuales debemos ser fieles. Las promesas a los demás, también tienen que ser cumplidas, porque en ese acto hemos empeñado nuestra palabra y nuestra persona.
Ahora bien, no todos los buenos deseos ni la filosofía, ni los conocimientos y habilidades se deben quedar en un mero ejercicio mental sino que deben ser convertidos en acciones personales concretas que poco a poco nos vayan preparando para aceptar compromisos mayores en la vida ya sea en relación con nuestra familia o en las organizaciones donde laboramos.
Dentro de los equipos de trabajo, el compromiso es un acto solidario de respaldo a todos los integrantes, a la misión y valores del equipo; es la adquisición de un “lazo de sangre” y amistad que une a todos bajo la moral del equipo. El compromiso es una fe común entre todos los integrantes y esto es lo que ayuda a generar la confianza necesaria para actuar ante cualquier circunstancia sea favorable o no.
¿ Qué ayuda a generar compromiso en los equipos humanos? Existen muchas condiciones que preparan el terreno para que se dé el compromiso en los integrantes de un equipo como son: las buenas relaciones, la participación en la planeación y la toma de decisiones, los métodos y condiciones de trabajo, la remuneración y el reconocimiento a los logros, y varios aspectos más.
Cuando hay un verdadero compromiso, la intensidad de la participación de la gente es mayor y se genera una lealtad y una identificación estrecha con la empresa o institución que se traducen en la creencia y aceptación de las metas y valores de la organización y una disposición a realizar esfuerzos importantes en beneficio de todos.
Analicemos ahora el significado de la responsabilidad:
Responsabilidad es la capacidad de cumplir lo que prometemos, cumplir nuestras obligaciones en los ámbitos individual, familiar y en lo social. Significa cumplir nuestra palabra.
Ser responsable significa actuar con ética distinguiendo entre lo bueno y lo malo y actuando con conciencia constructiva. Las personas responsables son aquellas que tienen la capacidad mental y moral para tomar la decisión de actuar dentro de la ética de la sociedad en la que viven y hacerse legalmente responsables por su conducta sin utilizar pretextos y excusas antiasertivas. Una persona con estas características, se responsabiliza por su vida y por la parte de la vida de las personas que lo rodean y con las que comparte sus vivencias.
De acuerdo con la Teoría “Y” de Douglas McGregor, las personas de manera natural se inclinan a comprometerse y responsabilizarse por su trabajo y a la vez, utilizan todo su potencial para realizarse como personas cumpliendo su misión en la vida. Todas las personas son capaces de autodirigirse y autocontrolarse con lo cual, realmente llegan a disfrutar su trabajo; por lo tanto, la gente no sólo es capaz de cumplir sus responsabilidades sino que llegan a buscar responsabilidades cada vez mayores.
Facultamiento o Empowerment significa que cada persona tiene el poder y la autoridad, junto con la responsabilidad para realizar tareas, trabajos y actividades que satisfagan las necesidades de los clientes de una empresa o institución. El facultamiento implica analizar y resolver problemas, tomar decisiones, planear y controlar los métodos de trabajo para lo cual se llevan a cabo una infinidad de tareas que abarcan tanto los aspectos técnicos como sociales en el trabajo.
El facultamiento no es sólo dar el poder y la autoridad a las personas para que tomen decisiones que tradicionalmente han tomado los gerentes o “jefes”; implica preparar a esas personas a que tomen el poder mental , moral y emocional que van acompañando a las decisiones para lo cual se requieren aptitudes y actitudes.
El facultamiento también implica un conjunto de condiciones que se deben tener en una empresa como por ejemplo, valorar la dignidad humana, desarrollar a la gente para que pueda estar facultada y proporcionar condiciones y métodos de trabajo que ayuden al proceso humano de dignificación.
25Mayo2011
Autor: José Luis García en: General.
Las empresas modernas les pagan a sus ejecutivos para que sean efectivos y eficientes. Si nos guiamos por las definiciones de Peter Drucker vemos que efectividad significa: “seleccionar las cosas correctas que han de hacerse”; eficiencia es: “hacer correctamente las cosas seleccionadas”. Ahora bien, es necesario también tomar en cuenta que las empresas buscan ser productivas y competitivas y mantenerse operando (sustentabilidad). Para lograr lo anterior se requiere de los ejecutivos que sean capaces de obtener los resultados operativos y financieros adecuados a las circunstancias. Ahora bien, lo primero que se hace al reclutar a los ejecutivos, es indagar si poseen las competencias pertinentes y por lo general, no se toma mucho en cuenta la capacidad que tienen para dominar el estrés. El estrés lo podemos definir como: “un estado de gran tensión nerviosa causado por la ansiedad, el exceso de trabajo, etc. y que produce trastornos físicos y psicológicos”. Si aprendemos a dominar el estrés seremos capaces de realizar una mejor gestión de la empresa o de los departamentos a nuestro cargo.
Analizando una obra de Norman Vincent Peale, podemos obtener ideas para prevenir algunos enemigos de nuestra paz interior los cuales causan en gran parte el estrés que caracteriza a la vida laboral en la actualidad. Los cuatro enemigos son: falta de confianza, el resentimiento, el remordimiento y las preocupaciones.
Falta de confianza en uno mismo. En muchos casos, nosotros somos nuestro mayor enemigo ya que por naturaleza, identificamos y le ponemos mayor atención a nuestros defectos. Casi nunca identificamos esa gran cantidad de talentos, habilidades, cualidades y fortalezas que poseemos. Nos menospreciamos más duramente que lo que otras personas hacen con nosotros. Nos falta autoestima o sea, querernos a nosotros mismos. Tampoco tomamos en cuenta esa gran cantidad de “victorias personales” que hemos logrado en la vida. Si las recordáramos, veríamos que en su momento, nos costaron muchos esfuerzos y salimos victoriosos y las gozamos mucho. Recordemos cuando estábamos por reprobar alguna materia en la escuela. Recordemos en ese episodio, el empeño y voluntad que pusimos para estudiar y aprobar. Recordemos lo que sentimos cuando vimos la calificación aprobatoria. También en nuestra vida existen muchas otras victorias personales que hemos alcanzado y que nos demuestran que si podemos lograr los retos que nos proponemos. Es necesario tener presentes esos episodios triunfales y sentirnos orgullosos por nosotros mismos y sobre todo que, cada que pensemos en nuevos retos a vencer, confiemos en nosotros mismos ya que poseemos todo para salir adelante.
Los resentimientos. Resentimiento significa sentir y volver a sentir la consecuencia de una acción que creemos nos ha perjudicado. En las relaciones humanas, cuando una persona nos perjudica, o creemos que nos perjudica, la tomamos tan en serio que vivimos amargados mucho tiempo después de que ocurrió. Nosotros revivimos muchas veces el episodio y eso nos provoca males en nuestra salud física y en nuestras emociones. Nos volvemos iracundos y vengativos, presas de la ansiedad y el estrés. Caemos en estados de ánimo donde constantemente culpamos a otros de nuestros males y por lo tanto no asumimos nuestra responsabilidad ante la vida. Creemos que todas las personas que nos rodean, tienen mala voluntad hacia nosotros. El resentimiento es cólera reprimida que solo daña a nuestra fisiología: a nuestro corazón, hígado y a nuestro sistema digestivo, principalmente. Cuando vivimos en un estado de ánimo de resentimiento, consumimos mucha energía ya que solo pensamos en encontrar la manera de que la persona que nos perjudicó, pague su castigo. Esa energía desperdiciada debería utilizarse en restablecer la buena comunicación con los que nos rodean. El resentimiento es una ponzoña que mata sin sentir al que la lleva a cuestas por lo tanto, si perdonamos al que nos dañó, nos estamos salvando a nosotros mismos.
La culpa y remordimiento. Se puede definir como “un pesar interno que nos produce una mala acción que hemos cometido”. Se elimina cuando honesta y deliberadamente pedimos disculpas y reparamos el daño que hemos cometido. No somos perfectos y todos comentemos fallas y errores y en dichas situaciones, también ofendemos a personas. Sin embargo, no debemos pensar que la culpa es perpetua y que deberá ser pagada toda la vida y por lo tanto, deberemos encontrar maneras de quitárnosla de encima. En ocasiones somos demasiado exigentes con nosotros mismos y cuando hacemos algo mal, nos consideramos las peores personas del mundo; en dichas circunstancias, nos auto-ofendemos y no somos capaces de perdonarnos y con eso también demostramos que no sabemos perdonar a otros.
Las preocupaciones. Decía Mark Twain: “Tanto es problema la pérdida de una muñeca para una niña como la pérdida del reino para un rey”. Muchas veces creemos que nuestros problemas son los más grandes del universo y por eso todo el tiempo andamos pensando en que no se pueden resolver. A veces son tantos los problemas que brincan en nuestro cerebro y nos preocupamos tanto acerca de su solución que, no paramos a pensar que de todas esas preocupaciones, en realidad solo llegan a suceder una muy baja proporción. Una preocupación se rumia y se cavila y eso significa que solamente se revuelve en nuestra mente y nos provoca ansiedades que se convierten en enfermedades del cuerpo y del alma. Estas enfermedades las podemos ver prácticamente en el insomnio y estrés que nos acompañan y que se traducen en malas decisiones, baja efectividad intelectual, mal manejo de nuestras emociones y malas relaciones personales.
Recordemos que, en términos generales, en las empresas estamos para resolver problemas y tomar decisiones ya que el 90 % de nuestro tiempo es para eso. Si por principio de cuentas, aprendemos a dominar estos cuatro enemigos, estaremos dando un gran paso para llevar a cabo un mejor gestión y para lograr mayor productividad, competitividad y sustentabilidad de las empresas y proyectos que administramos.